Lenguaje inclusivo: necesidad social y recomendaciones de uso



Se entiende como lenguaje inclusivo al uso de la lengua en el cual todas las personas son tratadas como iguales independientemente de su identidad y sus circunstancias. Esto quiere decir que el lenguaje inclusivo no recoge expresiones ofensivas o despectivas que sugieran una posición de inferioridad de las personas de ciertos colectivos, usos discriminatorios o duales aparentes (palabras cuyo significado cambia al cambiarlas de género).
El lenguaje conocido como lenguaje inclusivo es aquel que no denigra ni invisibiliza a ninguna persona o colectivo independientemente de su raza, género, orientación sexual o cualquier otro factor. Esto implica que el lenguaje inclusivo no debe contener expresiones que desprecien o puedan resultar ofensivas para ningún colectivo ni poner a ningún género por encima de los demás con usos como el del masculino genérico (especialmente cuando hace referencia a un grupo formado en su mayoría por personas que no se identifican como hombres), hacer uso de duales aparentes (es decir palabras que significan cosas diferentes según el género en que estén, dando como resultado que uno o varios de los géneros resultan denigrados) ni establecer relaciones de poder entre los géneros dando a entender que el género masculino ostenta el poder quedando los otros géneros relegados (como el femenino) o incluso invisibilizados (como es el caso de los géneros no binarios).

El lenguaje inclusivo, como su propio nombre indica, debe tener en cuenta a todas las personas, y dada la tradición lingüística del español se debe tener especial cuidado para incluir a las mujeres, las personas LGBT+, las personas racializadas, las personas que padecen trastornos, enfermedades o minusvalías físicas o mentales y las personas con cuerpos no normativos.

“El lenguaje no es neutral y aséptico, es un acto que produce efectos sociales, de modo que las prácticas discursivas de las personas forman los objetos de los que hablan” (Foucault, 1977).
Esto quiere decir que la manera en que se utiliza el lenguaje condiciona nuestra concepción del mundo y de la sociedad, por lo tanto utilizar un lenguaje no inclusivo da lugar a un estancamiento social que nos impide avanzar hacia una realidad más igualitaria. Así mismo, un uso más inclusivo del lenguaje nos ayudará a deshacernos de muchos de los prejuicios que llevan años en nuestra sociedad y que impiden que muchas personas puedan sentirse verdaderamente integradas en ella.

Desde hace ya varios años, se han realizado numerosas peticiones y propuestas para lograr que el español sea un lenguaje más inclusivo, sin embargo no todas han sido del todo acertadas, especialmente porque la mayoría se enfocan en el sexismo lingüístico, que si bien es una parte importante no es la única. Además, este tipo de propuestas aluden a la igualdad de género, sin embargo se olvidan de las personas de géneros no binarios, que siguen siendo prácticamente inexistentes a ojos de la sociedad. Otro problema que presentan la mayoría de estas propuestas es el de la economía del lenguaje, puesto que sostienen que para que el lenguaje sea más inclusivo se debe hacer alusión a ambos géneros, en lugar de considerar la posibilidad de usar palabras que no lleven marcas de género intrínsecas.

¿Cómo usar el lenguaje inclusivo?


En este mismo artículo se han mencionado ya los usos y expresiones que deben evitarse para el correcto uso del lenguaje inclusivo, sin embargo este apartado va a estar enfocado especialmente a las cuestiones de género, puesto que son estas las que más afectan a la gramática de nuestra lengua.

Hay dos formas de utilizar correctamente el lenguaje inclusivo y, si bien ambas son válidas, cada una resulta más útil en contextos diferentes, así pues dividiremos el uso del lenguaje inclusivo en contextos públicos/generales y contextos privados/concretos:
Contextos públicos/generales: Estos contextos son aquellos en los que se habla de grandes grupos de personas, como puede ser en un discurso político o en una conferencia. En estos casos el uso más recomendable del lenguaje inclusivo es aquel que evita las marcas de género (e.j.: en vez de decir alumnos es recomendable utilizar alumnado). De este modo se incluye a todas las personas sin hacer alusión ninguna al género con el que se identifican.

Contextos privados/concretos: Estos contextos son aquellos en los que se interactúa de forma directa con una persona o grupo de personas de igual a igual. En estos casos es preferible utilizar el neutro con -e al hablar de personas cuyo género se desconoce o al hablar de grupos, y utilizar el género preferido por la persona con la que estamos hablando. No hay una norma establecida para la utilización del neutro en -e, pero por lo general se recomienda utilizarlo como una flexión más de género en palabras con flexión regular (e.j.: niño, niña, niñe) y acudir a la flexión del femenino en caso de irregularidad (e.j.: rey, reina, reine).

Conclusión


El lenguaje es lo que crea la norma y no al contrario; del mismo modo el lenguaje ayuda a moldear la realidad en la que vivimos. Es por eso que el lenguaje inclusivo es necesario, ya que ayuda a crear conciencia de una realidad que lleva oculta muchos años. Puede parecer complicado al principio, pero esto sucede siempre que el lenguaje sufre algún cambio, y aún así es algo que sigue en constante evolución. Tenemos en nuestras manos la oportunidad de que la evolución natural del lenguaje de lugar a una sociedad más igualitaria y empática, por lo que creo que debemos aprovecharla.

Bibliografía





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